sábado, 1 de septiembre de 2007

Olé!

A mediados de la semana pasada, nos llegó al club un sobre. No es que el club esté tan mal que el arribo del correo amerite un comentario en este pasquín virtual. El sobre no contenía un aviso de corte de servicios, ni una citación judicial ni tampoco una amenaza a los dirigentes.

Contenía una carta y varios pasajes de avión.

Ante la seguridad que la carta no era para nosotros, y que se trataba de un error del correo, nos dispusimos a evaluar qué hacer con ella y su contenido. Mientras Carambatta sentado en su silla miraba el sobre con el ceño fruncido y con el culo asomando por sus pantalones, los jugadores ya habían decidido que iban a vender los pasajes en el barrio y con las ganancias irse a un establecimiento de luces bajas y sonidos prometedores.
Afortunadamente, Centrángolo se había tomado el tiempo para leer la carta. Gritándole a los jugadores que ya se estaban yendo a ofrecer los pasajes, se paró en el centro de la oficina de Carambatta y contó a todos de qué se trataba todo este asunto:
La triste fama del Minerva había trascendido las fronteras de la Argentina y por casualidad llegó a España. Más precisamente al Maçanet Parc, un club de 5ta. división. La carta detallaba las intenciones del Maçanet: darnos una paliza como habitualmente nos dan los demás, pero que esta vez, por lo menos podamos traernos un souvenir.

Los jugadores empezaron a putear al Maçanet con una furia casi intestina. Y es lógico, nadie insulta de esa manera al Minerva y sale con todos los dientes puestos. Mientras los jugadores ya babeaban como bestias con algo de hidrofobia, Centrángolo reparó en el detalle nada menor de los pasajes. El Minerva iba a viajar, a un país que queda lejos y GRATIS. No se podía desaprovechar.

Y así fue como el Jueves 30 a las 17hs. estábamos en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza rumbo al Aeropuerto de A Coruña. Al momento del embarque, nos dimos cuenta que los pasajes que nos envió el Maçanet eran para bodega. Algo sospechábamos cuando vimos que el pasaje no había sido emitido por Iberia o Air Madrid; sino por algo así como Air Paquetes. La mitad del cuerpo técnico viajó al lado de 2 toneladas de dulce de leche, y el resto del equipo viajó demasiado cerca de una caja de madera que tenía pintado un símbolo raro en amarillo. Las horas de vuelo fueron satisfactorias, salvo porque había una jaula con un mono bastante en celo que molestaba constantemente a nuestra abogada.

Una vez llegados a la Madre Patria, nos tomamos un micro que nos llevara a Galicia. Fue un viaje largo y pesado. Estábamos agotados, pero así y todo fue imposible resistir la tentación de visitar las playas gallegas.

Absortos con el paisaje el Minerva entró al majestuoso estadio del Maçanet. Durante los 90 minutos todo fue una fiesta... para el Maçanet. El Minerva estaba maravillado con el césped, la calidad de los sponsors y lo bonitas que eran las hinchas del contrario. Mientras nuestros jugadores observaban esos detalles, el Maçanet se dedicó a rematar a nuestro arco como si de ello dependiera su vida.

David Balasi poco pudo hacer contra los 33 intentos de asesinato con forma de pelota que recibió. 5 se colaron por entre sus dedos y uno por su entrepierna. Desastrozo, pero feliz por el espectáculo de la tribuna completa de la hinchada local cantando y tomando cerveza.
A los 63 minutos, el Matador Bastian tuvo la poco feliz idea de meter un gol. Temerosos que nuestro club rival no nos den los pasajes de vuelta a la Argentina, le hicimos a notar a Bastian de su error dándole sendas patadas en su bajo vientre mientras simulábamos una innovadora forma de festejar.

La caída 1 - 6 poco nos importó. Hemos sufrido peores en nuestra propia patria. El hecho de estar en la tierra de Serrat y Sabina hacía que cualquier derrota fuera casi un precio por pisar la misma tierra y respirar el mismo aire.

El Minerva emprendió el regreso a la Argentina en el mismo avión que el Maçanet para disputar la revancha. Pero esta vez de local y en una cancha en la que sólo nosotros sabemos cómo golpear y correr. Emboscar y volver a golpear.

Para que la vecindad nos crea, acá dejamos unas fotos que sacó el Sr. Carambatta del paisaje.


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