Con el antecedente del susto que el equipo se dio en el partido contra Il Mato FC, el Minerva estuvo toda la semana con la mente puesta en el partido a disputarse contra el equipo que ocupa la antepenúltima posición de la tabla: el Kopantes F.C.
No se escatimó en entrenamientos con pelota parada, dormida o masomenos. Nada era demasiado para un equipo con hambre de victoria y de pollo a la provenzal.
Como parte del entrenamiento, no faltaron los videos del equipo rival; y como parte del entretenimiento tampoco faltaron videos picantes.
Fue una semana en la que sólo se pensaba en Kopantes, quizás en exceso. Ante el constante estímulo de tácticas, prácticas y macumbas, los jugadores quedaron un poco del moño. No sorprendió, entonces, cuando el nombre de los objetos y frases habituales sufrieran modificaciones gracias a las saturadas mentes de los jugadores. De esta manera, "La Kopantes de tu vieja" por ejemplo, no era otra cosa que "A todo esto, tu madre cómo está?".
Por supuesto que más allá del peligro que esto implicaba a la salud mental de los jugadores, también hizo que se sucedieran inconvenientes de diversa gravedad. El más habitual se hacía presente cuando uno de los muchachos deseaba hacer uso del toilette mientras otro ya estaba usándolo.
Pero finalmente llegó el día del partido. El Minerva estaba agazapado esperando al Kopantes como león al antílope o como yo al aguinaldo.
Sonó el silbato. El Minerva salió en un masivo ataque, llevándose por delante a quien se interpusiera en su camino. Hicieron pases precisos, vistosas gambetas y delicadas piruetas. Llegó al arco del Kopantes como un malón. Una rabona de José Pedro Romero, un audaz sombrero de Llorienzo y un caño tirado por Lartaun dejaron a Bastian en una mejorable posición en la puerta del área chica. Y la tiró a la mierda.
Llorienzo, Romero, Lartaun y el resto del equipo se quedaron mirando a Bastian con una incredulidad digna de alguien con dos dedos de frente ante las promesas de un político en campaña.
El tiempo que se tomó el Minerva para salir del estado catatónico en el que se sumió después de esta pifiada, fue sabiamente aprovechado por Kopantes. Casi caminando llegaron al área del Minerva. "No vale chumbar!" le gritó el arquero Balasi al delantero Esquipula cuando lo vio frente a frente. No fue suficiente: Esquipula puso el 1 - 0 para el Kopantes a los 3 minutos de juego.
Tanto esfuerzo, tanta concentración y tantas privaciones durante toda la semana, para que a los 3 minutos el equipo estuviera perdiendo.
Sin decir una palabra, los 11 titulares y los 5 suplentes se sacaron las canilleras y fueron caminando en una ordenada fila hacia los vestuarios. No estaban dispuestos a ser humillados (otra vez).
El entrenador Lawrence los alcanzó antes que ingresaran a lo que sería el fin de la institución y les dio el discurso más corto, pero más eficaz que alguien pudiera haber dicho. Fueron sólo 8 palabras pero bastaron para que todos vuelvan a sus posiciones con ánimo implacable: "Ganen y nos vamos de putas. Pago yo."
El Minerva no respondió con 1 gol. Tampoco con 2. Formando una continuidad casi mística, el equipo hizo un gol por cada palabra de Lawrence. 6 de esos goles fueron de Bastian y 2 del brasilero Romero.
8 - 1 terminó el partido afianzando al Minerva en el 2do. puesto de la tabla de posiciones y a Bastian en el 3er. puesto de la tabla de goleadores.
No hay duda que ciertos capilares de la anatomía femenina, efectivamente, tiran más que una yunta de bueyes.
No se escatimó en entrenamientos con pelota parada, dormida o masomenos. Nada era demasiado para un equipo con hambre de victoria y de pollo a la provenzal.
Como parte del entrenamiento, no faltaron los videos del equipo rival; y como parte del entretenimiento tampoco faltaron videos picantes.
Fue una semana en la que sólo se pensaba en Kopantes, quizás en exceso. Ante el constante estímulo de tácticas, prácticas y macumbas, los jugadores quedaron un poco del moño. No sorprendió, entonces, cuando el nombre de los objetos y frases habituales sufrieran modificaciones gracias a las saturadas mentes de los jugadores. De esta manera, "La Kopantes de tu vieja" por ejemplo, no era otra cosa que "A todo esto, tu madre cómo está?".
Por supuesto que más allá del peligro que esto implicaba a la salud mental de los jugadores, también hizo que se sucedieran inconvenientes de diversa gravedad. El más habitual se hacía presente cuando uno de los muchachos deseaba hacer uso del toilette mientras otro ya estaba usándolo.
Pero finalmente llegó el día del partido. El Minerva estaba agazapado esperando al Kopantes como león al antílope o como yo al aguinaldo.
Sonó el silbato. El Minerva salió en un masivo ataque, llevándose por delante a quien se interpusiera en su camino. Hicieron pases precisos, vistosas gambetas y delicadas piruetas. Llegó al arco del Kopantes como un malón. Una rabona de José Pedro Romero, un audaz sombrero de Llorienzo y un caño tirado por Lartaun dejaron a Bastian en una mejorable posición en la puerta del área chica. Y la tiró a la mierda.
Llorienzo, Romero, Lartaun y el resto del equipo se quedaron mirando a Bastian con una incredulidad digna de alguien con dos dedos de frente ante las promesas de un político en campaña.
El tiempo que se tomó el Minerva para salir del estado catatónico en el que se sumió después de esta pifiada, fue sabiamente aprovechado por Kopantes. Casi caminando llegaron al área del Minerva. "No vale chumbar!" le gritó el arquero Balasi al delantero Esquipula cuando lo vio frente a frente. No fue suficiente: Esquipula puso el 1 - 0 para el Kopantes a los 3 minutos de juego.
Tanto esfuerzo, tanta concentración y tantas privaciones durante toda la semana, para que a los 3 minutos el equipo estuviera perdiendo.
Sin decir una palabra, los 11 titulares y los 5 suplentes se sacaron las canilleras y fueron caminando en una ordenada fila hacia los vestuarios. No estaban dispuestos a ser humillados (otra vez).
El entrenador Lawrence los alcanzó antes que ingresaran a lo que sería el fin de la institución y les dio el discurso más corto, pero más eficaz que alguien pudiera haber dicho. Fueron sólo 8 palabras pero bastaron para que todos vuelvan a sus posiciones con ánimo implacable: "Ganen y nos vamos de putas. Pago yo."
El Minerva no respondió con 1 gol. Tampoco con 2. Formando una continuidad casi mística, el equipo hizo un gol por cada palabra de Lawrence. 6 de esos goles fueron de Bastian y 2 del brasilero Romero.
8 - 1 terminó el partido afianzando al Minerva en el 2do. puesto de la tabla de posiciones y a Bastian en el 3er. puesto de la tabla de goleadores.
No hay duda que ciertos capilares de la anatomía femenina, efectivamente, tiran más que una yunta de bueyes.


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