miércoles, 5 de septiembre de 2007

Fuori

Después de días en el que los jugadores fueron rozados por las mieles de la gloria, era sabido que la simple y llana desgracia que acompaña al club le pegara una patada en el culo a las mieles, las mermeladas y las tostadas para hacerse presente en los vestuarios. Y llegó nomás. No hubo ni paro de trenes, ni desperfectos en los subtes, ni la inminencia de la tormenta de Santa Rosa que pudiera demorar su llegada. Llegó y despertó a los jugadores y al cuerpo técnico del onírico sopor de la victoria.

Se jugaba la segunda ronda de la copa Con los Tacos de Punta organizada por la Federación de Mujeres de MangerZone. La primera instancia fue masomenos satisfactoriamente pasada gracias a nuestra abogada, Julieta Borriti, quien resaltó un detalle en el reglamento de la Copa.

Pero hoy era un partido en serio, se jugaba contra Rosario Central. Un equipo de 6ta. que viene dando bastante que hablar, sobre todo porque sus jugadores tienen el hábito de mostrar sus genitales cada vez que hacen un gol.
No es que el Minerva tuviera muchas esperanzas con este partido, pero entre la racha con la que viene Bastian, y que le cambiamos el vidrio al cuadro de Evita, supusimos que la cosa iba a ser diferente. Por las dudas, nuestra abogada fue munida del Código Civil y los apuntes de Sociedad Estado (si bien el segundo no era del todo necesario, ella alegó que tiene parcial y en algún momento tiene que estudiar).

Hay que reconocer que cuando pisamos la cancha nos emocionamos al ver que de todas las tribunas colgaban banderas con dibujos del Negro Fontanarrosa y que sus cuentos estaban siendo leídos en vez de formar parte de los papelitos que volaban en el cielo. De la garganta de Bastian sólo salió un: Qué lo parió.

En ese clima mezcla de emoción y resignación a no volver a leer a Inodoro Pereyra fue que el Minerva entró a la cancha. Esa emoción tardó exactamente en convertirse en asombro 11 minutos, momento en el que Natalio Cuartio de Rosario Central hizo el primer gol. Fue un sopapo lo suficientemente fuerte como para que el Minerva empezara a hacer las cosas como sabe. Y así fue, el Minerva hizo las cosas para la mierda, y mientras los delanteros trataban de pasar la mitad de cancha, fue que a los 30 minutos Emanuel Figueroa anotó el 2 - 0 para Rosario Central.

A partir de ese momento, el Minerva fue un fantasma. En parte porque ni se lo vio en la cancha, y en parte porque yendo a los hechos, son todos unos muertos. 34, 38, 57, 69, 79, 88 y 92 fueron los minutos exactos entre los que Emanuel Inocente y Natalio Cuartio se encargaron de marcar esta especie de boleta del Quini 6 adentro del arco defendido por Fidel Mateus.

Que la historia agradezca que Mateus nació en el siglo XX y es arquero, porque no quiero imaginarme qué hubiera sido si su nacimiento hubiera sido siglos atrás y su nombre William Wallace o José de San Martín.

Los jugadores del Minerva estaban destrozados anímicamente y tuvieron que ser llevados a upa algunos y a caballito otros por los muchachos de Rosario Central.
Si algo faltaba para completar el triste cuadro del club era ver una imagen así.

Pero faltaba algo más. Faltaba el partido en nuestra propia cancha. Había que levantar ese 9 - 0 de alguna manera.
Como faltaban un par de horas, el Minerva se dispusieron a hacer lo mismo que todo el mundo cuando llega a Rosario. Así fue como conocieron el Monumento a la Bandera, la casa donde nació Alberto Olmedo y la primer pared que meó Fito Páez.

Una vez llegados a nuestra cancha, y para no ser menos que los rosarinos, quisimos pintar algunas banderas con algún personaje admirado. Llamamos al sobrino de Carambatta, el que es diseñador, y nos mandó elegantemente a la mierda con un: "El diseño no es arte". No insistimos más, sabemos leer entre líneas... el pibe se agrandó y ahora le escapa a la brocha. Así y todo quisimos hacer algo; fue entonces cuando nos dimos cuenta que los nombres que proponíamos eran descartados inmediatamente por los más variados motivos: Quino por ser de Guaymallén, Fangio por ser de Balcarce y Nietzche por no saber cómo se escribe.
Ante tanta dificultad, Carambatta optó por cancelar todo e irse a tomar ginebra.

Y así, sin banderas que honren a nuestros héroes y que de paso disimulen las tribunas vacías por la falta de convocatoria fue como recibimos a Rosario Central.

Minerva se plantó en la cancha con una táctica impenetrable: 10 jugadores, 5 cirujas y Centrángolo adentro del arco; y Bastian como único delantero (en realidad, fuera del área chica).
Y funcionó. Pero entre que 3 cirujas se fueron a buscar un hueso que dejó tirado Toledo y que Centrángolo tuvo que ir al buffet a vender pebetes, el arco del Minerva quedó desprotegido. Natalio Cuartio clavó el 1 - 0 volándole la gorra a uno de los cirujas.
A los 9 minutos el árbitro cobró un penal a favor de Rosario Central. La fractura expuesta del pibe alcanza pelotas es prueba más que suficiente que le pifiamos al delantero. Intentamos explicárselo al árbitro, pero no hubo caso. Cuartio metió el 2 - 0 para los visitantes y nuestra abogada empezó a preparar un escrito para presentar en la UFI correspondiente a la zona. Convengamos que la actitud del árbitro fue sospechosa como asiento vacío en colectivo lleno.

Con el árbitro en nuetra contra, como si los 11 desgraciados de Rosario Central no fueran suficientes, el partido fue insostenible. 13, 20, 35, 67, 72 y 80 fueron los números que Emanuel Figueroa y Jonatan Corderun van a jugar mañana al Toto Bingo, las patadas en el culo que el técnico le va a dar a los jugadores y, por si no se entiende, los momentos en que cayó estrepitosamente la valla defendida por David Balasi.

Sí, otro 9 - 0 abajo y un Adiós a la Copa Con los Tacos de Punta ponen en jaque la estabilidad emocional de Carambatta, que entusiasmado como estaba con la racha del Minerva había apostado las magras pero dignas reservas económicas del club al éxito de su club.

Otra semana a comer arroz y sin chinos para invitar.

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