La sumatoria de los 17 (sí, diecisete) goles recibidos por parte del River Plate en los dos partidos disputados el día de hoy generó algunas apreciaciones que el cuerpo técnico debería tener en cuenta. A saber:
1) Cuando un jugador dice Necesito descansar es que, efectivamente necesita hacerlo. La frase no admite doble interpretación; es unívoca por donde se la mire. De nada sirve agregarle sendos chorros de Speed en las botellitas de agua. Incluso, ésta ilícita acción tiene contraproducentes consecuencias. Quizás la más significativa de ellas es que los jugadores quedan puestos y/o paradelante. Tanto es así que no es extraño ver al arquero en mitad de cancha y al delantero colgado de la 2da. bandeja.
2) Si bien Evita es nuestra patrona, no es bueno reposar nuestras esperanzas en ella. También hay que entrenar; el hecho de gritar VIVA PERÓN, CARAJO! cada 20 minutos no sirve más que para molestar a los jugadores que ESTÁN DESCANSANDO.
3) No es bueno que un jugador tenga el 13 en la espalda. No sólo porque puede afectar negativamente el ánimo del equipo (jugadores empedernidos y cabuleros como pocos), sino que el estar constantemente tocándose los huevos para ahuyentar la mufa hace que pierdan la concentración en lo que realmente importa: el partido (o DESCANSAR, pero en este caso no aplica).
4) Usar tácticas confusas y aleatorias que tienen como único fin hacer que algunos jugadores descansen tampoco es aconsejable. No divierte ni un poquito a la hinchada del Minerva ver a un rústico defensor suplente intentar atinarle al arco contrario de un zurdazo. Sobre todo cuando el jugador en cuestión es diestro. Esta situación quizás pueda divertir a los contrarios, pero no es la idea. Esto es un club de fútbol, no un puto circo.
En otro orden de cosas, fuentes un poco más confiables que las de ayer nos afirman, con toda la seguridad que les permite el magro sueldo que perciben, que es imposible que Jacinto Corradyl haya sido visto en las inmediaciones del Campo de Entrenamiento alcoholizado con vino barato y cantando canciones de protesta. Afirmaron que Jacinto está de lo más contento en un spa, emborrachándose con el más exquisito champagne y cantando estrofas de Palito Ortega. Ante la palabra spa, quien suscribe puso cara de asombro (pero no tanto como la de Hernán Caire). Aparentemente mediante una hábil maniobra, el muchacho Corradyl hizo un cambio en los papeles de ingreso al Campo de Entrenamiento por una solicitud de ingreso al Bitches & Mud Spa Resort. Adalberto Centrángolo, el contador y encargado del buffet, no leyó el gasto que aprobaba y como resultado tenemos a La Esperanza del club en un establecimiento de dudosa moral, bebiendo espumantes, en cálidas piscinas y atendido por las más expertas señoritas en el arte de amar.
Y ahí lo veo ahora mismo, con mis ojos, al contador Centrángolo emborrachándose con un cartón de vino Toro caducado y cantando lo que aparentan ser canciones rituales de la que solamente se puede entender, cada lapsos de 6 minutos y en un perfecto castellano: "La puta madre que me parió".
1) Cuando un jugador dice Necesito descansar es que, efectivamente necesita hacerlo. La frase no admite doble interpretación; es unívoca por donde se la mire. De nada sirve agregarle sendos chorros de Speed en las botellitas de agua. Incluso, ésta ilícita acción tiene contraproducentes consecuencias. Quizás la más significativa de ellas es que los jugadores quedan puestos y/o paradelante. Tanto es así que no es extraño ver al arquero en mitad de cancha y al delantero colgado de la 2da. bandeja.
2) Si bien Evita es nuestra patrona, no es bueno reposar nuestras esperanzas en ella. También hay que entrenar; el hecho de gritar VIVA PERÓN, CARAJO! cada 20 minutos no sirve más que para molestar a los jugadores que ESTÁN DESCANSANDO.
3) No es bueno que un jugador tenga el 13 en la espalda. No sólo porque puede afectar negativamente el ánimo del equipo (jugadores empedernidos y cabuleros como pocos), sino que el estar constantemente tocándose los huevos para ahuyentar la mufa hace que pierdan la concentración en lo que realmente importa: el partido (o DESCANSAR, pero en este caso no aplica).
4) Usar tácticas confusas y aleatorias que tienen como único fin hacer que algunos jugadores descansen tampoco es aconsejable. No divierte ni un poquito a la hinchada del Minerva ver a un rústico defensor suplente intentar atinarle al arco contrario de un zurdazo. Sobre todo cuando el jugador en cuestión es diestro. Esta situación quizás pueda divertir a los contrarios, pero no es la idea. Esto es un club de fútbol, no un puto circo.
En otro orden de cosas, fuentes un poco más confiables que las de ayer nos afirman, con toda la seguridad que les permite el magro sueldo que perciben, que es imposible que Jacinto Corradyl haya sido visto en las inmediaciones del Campo de Entrenamiento alcoholizado con vino barato y cantando canciones de protesta. Afirmaron que Jacinto está de lo más contento en un spa, emborrachándose con el más exquisito champagne y cantando estrofas de Palito Ortega. Ante la palabra spa, quien suscribe puso cara de asombro (pero no tanto como la de Hernán Caire). Aparentemente mediante una hábil maniobra, el muchacho Corradyl hizo un cambio en los papeles de ingreso al Campo de Entrenamiento por una solicitud de ingreso al Bitches & Mud Spa Resort. Adalberto Centrángolo, el contador y encargado del buffet, no leyó el gasto que aprobaba y como resultado tenemos a La Esperanza del club en un establecimiento de dudosa moral, bebiendo espumantes, en cálidas piscinas y atendido por las más expertas señoritas en el arte de amar.
Y ahí lo veo ahora mismo, con mis ojos, al contador Centrángolo emborrachándose con un cartón de vino Toro caducado y cantando lo que aparentan ser canciones rituales de la que solamente se puede entender, cada lapsos de 6 minutos y en un perfecto castellano: "La puta madre que me parió".


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