Con el comienzo de este nuevo día (recién nos levantamos, así que poco nos importa que estemos casi en horas de la tarde). Ayer fue un día gris. Más allá de la boconeada típica del fútbol argentino, era sabido que el RoDeTe FC nos iba a dar un paseo digno de un city tour. Pero la racha de victorias del Minerva, sumada a las sucesivas derrotas del RoDeTe hacía que en los vestuarios se respirara algo más que el habitual olor a humedad y naftalina. Se respiraba esperanza.
La llegada al estadio del RoDeTe, la cosa ya pintaba complicada. Se veía a los jugadores locales plenos de confianza, aunque quizás en exceso, ya que al momento de descender del rastrojero que transporta al equipo, a nuestra abogada le pellizcaron el culo. Eso causó una pequeña escaramuza que afortunadamente finalizó de inmediato. El hecho que hayamos llegado sobre la hora, y que los jugadores todavía se tenían que cambiar ayudó a que así fuera. El equipo será malo, pero responsable.
Los jugadores se plantaron en la cancha con un 6 - 3 - 1 impenetrable y una mentalidad defensiva (casi cagona) difícil de igualar. Quizás fue esa mentalidad defensiva fue la que jugó en contra: A los 24 minutos, Clodoveo Shepherd observó que en la tribuna dos hinchas estaban resolviendo sus diferencias de criterio a los golpes y fue a defender a uno de ellos. Aprovechando ésta estúpida decisión del jugador, Arnulfo Ubendu clavó el 1 - 0.
Fue un golpe que el equipo no asimiló bien. El golpe que recibió Shepherd por parte de la hinchada hizo que jugara el resto del partido con un ojo en compota. El equipo carecía de suplentes, dado el pésimo estado atlético en el que se encuentra gran parte del plantel, producido por una sobreexigencia del tirano cuerpo técnico y de sus excesos en el plano personal. "Agua y ajo, pelotudo" le gritó el técnico local al del Minerva.
Hubieron tímidos intentos por parte del Minerva por llegar al área del RoDeTe, tan tímidos, que en varias oportunidades se lo escuchó al delantero Eguzki pidiendo permiso a los defensores locales.
Cabe destacar del Minerva la actuación del arquerito debutante que, a pesar de su espesa diarrea, cumplió una tarea más que digna deteniendo los remates del RoDeTe y, eventualmente, amenazando a los delanteros con arrojarle su accidentado calzoncillo.
Mientras el arquerito Mateus se revolcaba en el borde del área chica por un sorpresivo calambre estomacal, Melquiades Pagomari se limitó humillarlo metiendo la pelota en el arco pegándole con su omóplato. Mateus nada pudo hacer y el partido se puso 2 - 0.
De ésta manera terminó el primer tiempo y los nuestros jugadores volvieron casi festejando estar abajo sólo por dos goles.
El segundo tiempo no empezó de la mejor manera. Daniel Gabrio le dio de puntín a los 50 minutos y clavó la pelota en el ángulo superior derecho de Mateus, quien no se encontraba en el arco por estar cambiándose el pañal atrás de un cartel publicitario de Cynar. Ésta falta de atención a sus obligaciones y, fundamentalmente, los desórdenes corporales producidos por los nervios, hicieron que su nombre fuera tachado del listado para el partido de liga de este domingo. Pobre pibe. 3 - 0 decía el marcador y "La puta madre que te parió!" decía el técnico.
Amado Eguzki, haciendo gala de tácticas dignas de la guerrilla colombiana, le dio al defensor del RoDeTe una entrada para ver a Piñón Fijo en el Teatro Astral. Cuando el defensor se dio cuenta que fue engañado, ya era demasiado tarde: Eguzki tiró un rústico refusilazo. Niceto Pirmin no pudo hacer nada. Miró la pelota entrar a su valla, la desenrredó y se la dio al delantero con un movimiento de hombros que denotaba un explícito "y a mí qué? van perdiendo 3 - 1, gato"
La luz de esperanza encendida por Eguzki duró lo que un pedo en una canasta, ya que casi de manera inmediata, Melquíades Pagomari volvió a anotar; sentenciando de esta manera el 4 - 1 que quedará, junto a tantos otros, para siempre conformando parte de la historia negra del CSyD Minerva.
La llegada al estadio del RoDeTe, la cosa ya pintaba complicada. Se veía a los jugadores locales plenos de confianza, aunque quizás en exceso, ya que al momento de descender del rastrojero que transporta al equipo, a nuestra abogada le pellizcaron el culo. Eso causó una pequeña escaramuza que afortunadamente finalizó de inmediato. El hecho que hayamos llegado sobre la hora, y que los jugadores todavía se tenían que cambiar ayudó a que así fuera. El equipo será malo, pero responsable.
Los jugadores se plantaron en la cancha con un 6 - 3 - 1 impenetrable y una mentalidad defensiva (casi cagona) difícil de igualar. Quizás fue esa mentalidad defensiva fue la que jugó en contra: A los 24 minutos, Clodoveo Shepherd observó que en la tribuna dos hinchas estaban resolviendo sus diferencias de criterio a los golpes y fue a defender a uno de ellos. Aprovechando ésta estúpida decisión del jugador, Arnulfo Ubendu clavó el 1 - 0.
Fue un golpe que el equipo no asimiló bien. El golpe que recibió Shepherd por parte de la hinchada hizo que jugara el resto del partido con un ojo en compota. El equipo carecía de suplentes, dado el pésimo estado atlético en el que se encuentra gran parte del plantel, producido por una sobreexigencia del tirano cuerpo técnico y de sus excesos en el plano personal. "Agua y ajo, pelotudo" le gritó el técnico local al del Minerva.
Hubieron tímidos intentos por parte del Minerva por llegar al área del RoDeTe, tan tímidos, que en varias oportunidades se lo escuchó al delantero Eguzki pidiendo permiso a los defensores locales.
Cabe destacar del Minerva la actuación del arquerito debutante que, a pesar de su espesa diarrea, cumplió una tarea más que digna deteniendo los remates del RoDeTe y, eventualmente, amenazando a los delanteros con arrojarle su accidentado calzoncillo.
Mientras el arquerito Mateus se revolcaba en el borde del área chica por un sorpresivo calambre estomacal, Melquiades Pagomari se limitó humillarlo metiendo la pelota en el arco pegándole con su omóplato. Mateus nada pudo hacer y el partido se puso 2 - 0.
De ésta manera terminó el primer tiempo y los nuestros jugadores volvieron casi festejando estar abajo sólo por dos goles.
El segundo tiempo no empezó de la mejor manera. Daniel Gabrio le dio de puntín a los 50 minutos y clavó la pelota en el ángulo superior derecho de Mateus, quien no se encontraba en el arco por estar cambiándose el pañal atrás de un cartel publicitario de Cynar. Ésta falta de atención a sus obligaciones y, fundamentalmente, los desórdenes corporales producidos por los nervios, hicieron que su nombre fuera tachado del listado para el partido de liga de este domingo. Pobre pibe. 3 - 0 decía el marcador y "La puta madre que te parió!" decía el técnico.
Amado Eguzki, haciendo gala de tácticas dignas de la guerrilla colombiana, le dio al defensor del RoDeTe una entrada para ver a Piñón Fijo en el Teatro Astral. Cuando el defensor se dio cuenta que fue engañado, ya era demasiado tarde: Eguzki tiró un rústico refusilazo. Niceto Pirmin no pudo hacer nada. Miró la pelota entrar a su valla, la desenrredó y se la dio al delantero con un movimiento de hombros que denotaba un explícito "y a mí qué? van perdiendo 3 - 1, gato"
La luz de esperanza encendida por Eguzki duró lo que un pedo en una canasta, ya que casi de manera inmediata, Melquíades Pagomari volvió a anotar; sentenciando de esta manera el 4 - 1 que quedará, junto a tantos otros, para siempre conformando parte de la historia negra del CSyD Minerva.

No hubo tiempo para lamentos, ya que a las 19.00hs el encuentro se volvía a repetir; pero esta vez el Minerva tendría la localía. Aprovechando la guapeza típica del que se la banca cuando está en grupo, el técnico decidió hacer cambios determinantes en la táctica del equipo. La formación y los jugadores serían los mismos (ya que en la situación en la que se encuentra el plantel, no hay muchas opciones de recambio), incluso manteniendo los delanteros que están haciendo las veces de defensores. E inclusive al descompuesto Mateus, quién imploró por una pastilla de carbón. Como castigo por su desinteligencia detrás del cartel de Cynar, no se la dimos. Que aprenda.
La llegada del visitante fue según lo previsto, con las guirnaldas hechas por el sobrino del Sr. Carambatta en papel afiche, y la sábana azul gastadita haciendo las veces de alfombra roja denotaban el respeto por la división a la que pertenece el rival, y de paso una bandera blanca para que jueguen de onda y no nos pinten la cara en nuestro propio estadio (que dicho sea de paso, recientemente fue expandido con dos tablones, tres chapas y 5 clavitos. Mantenimiento hace magia, es indiscutible).
Quisimos sorprender al rival con una actitud diametralmente opuesta a la del partido anterior, utilizando una táctica ofensiva y agresiva. Pero los sorprendidos fuimos nosotros cuando a los 8 minutos Celedonio Vermudo (a quien seguramente sus compañeros de primaria hostigaron diariamente con rimas y motes) quedó solo en 3/4 de cancha, ya que los jugadores del Minerva venían caminando exhaustos de un reciente ataque. No dudó un instante, y puso el 0 -1 que demostraba que el técnico había pifiado feo en su táctica "sorpresiva".
Dos minutos después, hizo lo propio Marian Lisewski y ya que estaba por ahí, Miguel Procopio también hizo otro. 0 - 3 y todo mal con el técnico.
Eguzki quiso volver a hacer lo de la entrada de Piñón Fijo con el defensor del RoDeTe FC, pero éste habia sido alertado por su compañero acerca de la posibilidad que esto sucediera. El resultado fue un certero golpe en la boca del estómago que fue visto por el árbitro, pero se hizo el sota de una manera sospechosa.
Clodoveo Shepherd interceptó a un veloz delantero de una patada en la garganta. Mientras los médicos del RoDeTe se debatían entre hacerle o no una traqueotomía, Shepherd se fue derechito a los vestuarios con la tarjeta roja clavada en la frente. Se sospecha no sólo que el árbitro tenga una excelente puntería, sino que también tiene una particular animosidad contra nuestros jugadores.
Ladislao Cebrián, del RoDeTe, pensó que una tarjeta roja clavada en la frente no era suficiente castigo y, como al pasar, le pisó la entrepierna al arquerito Mateus, que en ese momento estaba sufriendo un nuevo espasmo estomacal. El árbitro se dispuso a sacarle la roja, pero se dio cuenta que la había dejado olvidada en la frente de Shepherd. No tuvo otra que mostrarle la amarilla.
El partido estaba caliente, intenso y sofocante. Una vez que se apagó la tribuna que se estaba incendiando todo recuperó el espíritu habitual.
Tan habitual que, como no podía ser de otra manera, el RoDeTe volvió a convertir de la mano de Marian Lisewski. Pateó casi acariciando la pelota, con la tranquilidad que sólo da la experiencia y el arquero contrario en el piso (no sabemos si estaba con un nuevo calambre estomacal o persistía el dolor en los genitales. Este tipo es un mantequita). 0 - 4 y todavía no había terminado el primer tiempo. Así y todo, la tribuna era una fiesta. Aburridos por el mal desempeño del equipo, los hinchas organizaron un improvisado festejo para un caballero que cumplía 65 años. La hinchada del RoDeTe aplaudía feliz.
Corrian los 39 minutos cuando Lisewski volvió a anotar. Pero tuvo la caballerosidad de pedirle disculpas a Mateus por estar arruinándole la carrera.
Los hinchas del RoDeTe ya ni festejaban los goles, seguían de joda en el cumpleaños que se estaba dando en la tribuna. Había empezado a correr el vino y junto a unas pastillas del corazón que donó el agasajado, las alucinaciones no tardaron en llegar. El 0 - 5 pasó desapercibido.
Así fue como sonó el silbato que indicaba que la primer parte de esta matanza había llegado a su fin. Cada uno a sus vestuarios a hacer lo que sea que se haga en los vestuarios.
Durante el entretiempo se lo vio a Centrángolo, el contador y buffetero del club, dándole precisas instrucciones al perro Toledo quien supo llevar en su hocico una bolsa con 5 Guaymallén de chocolate, 7 de dulce de leche y 2 de fruta junto con una nota que, según trascendió, decía "basta por favor". Toledo y su carga entraron al vestuario visitante y salió minutos después sin la bolsita.
Fue extraño ver salir a los jugadores visitantes con la boca manchada de chocolate, pero a su vez, fue un alivio. La plegaria había sido aceptada, de la misma manera que la ofrenda.
El resto del partido transcurrió entre bromas que los jugadores del RoDeTe se jugaban entre sí, como por ejemplo atarse los botines entre sí para ver quién se caía primero, o competencias para determinar quién le daba al pelado de la tribuna con una escupida.
Mientras, los muchachos del Minerva aprovechaban los espacios vacíos e intentaban convertir. Ni así hubo manera.
El partido finalizó con un humillante 0 - 5. No hubo tiempo para echar culpas, ya que el arquerito Mateus tuvo que ser internado de urgencia por presentar un complicado estado de deshidratación.
La llegada del visitante fue según lo previsto, con las guirnaldas hechas por el sobrino del Sr. Carambatta en papel afiche, y la sábana azul gastadita haciendo las veces de alfombra roja denotaban el respeto por la división a la que pertenece el rival, y de paso una bandera blanca para que jueguen de onda y no nos pinten la cara en nuestro propio estadio (que dicho sea de paso, recientemente fue expandido con dos tablones, tres chapas y 5 clavitos. Mantenimiento hace magia, es indiscutible).
Quisimos sorprender al rival con una actitud diametralmente opuesta a la del partido anterior, utilizando una táctica ofensiva y agresiva. Pero los sorprendidos fuimos nosotros cuando a los 8 minutos Celedonio Vermudo (a quien seguramente sus compañeros de primaria hostigaron diariamente con rimas y motes) quedó solo en 3/4 de cancha, ya que los jugadores del Minerva venían caminando exhaustos de un reciente ataque. No dudó un instante, y puso el 0 -1 que demostraba que el técnico había pifiado feo en su táctica "sorpresiva".
Dos minutos después, hizo lo propio Marian Lisewski y ya que estaba por ahí, Miguel Procopio también hizo otro. 0 - 3 y todo mal con el técnico.
Eguzki quiso volver a hacer lo de la entrada de Piñón Fijo con el defensor del RoDeTe FC, pero éste habia sido alertado por su compañero acerca de la posibilidad que esto sucediera. El resultado fue un certero golpe en la boca del estómago que fue visto por el árbitro, pero se hizo el sota de una manera sospechosa.
Clodoveo Shepherd interceptó a un veloz delantero de una patada en la garganta. Mientras los médicos del RoDeTe se debatían entre hacerle o no una traqueotomía, Shepherd se fue derechito a los vestuarios con la tarjeta roja clavada en la frente. Se sospecha no sólo que el árbitro tenga una excelente puntería, sino que también tiene una particular animosidad contra nuestros jugadores.
Ladislao Cebrián, del RoDeTe, pensó que una tarjeta roja clavada en la frente no era suficiente castigo y, como al pasar, le pisó la entrepierna al arquerito Mateus, que en ese momento estaba sufriendo un nuevo espasmo estomacal. El árbitro se dispuso a sacarle la roja, pero se dio cuenta que la había dejado olvidada en la frente de Shepherd. No tuvo otra que mostrarle la amarilla.
El partido estaba caliente, intenso y sofocante. Una vez que se apagó la tribuna que se estaba incendiando todo recuperó el espíritu habitual.
Tan habitual que, como no podía ser de otra manera, el RoDeTe volvió a convertir de la mano de Marian Lisewski. Pateó casi acariciando la pelota, con la tranquilidad que sólo da la experiencia y el arquero contrario en el piso (no sabemos si estaba con un nuevo calambre estomacal o persistía el dolor en los genitales. Este tipo es un mantequita). 0 - 4 y todavía no había terminado el primer tiempo. Así y todo, la tribuna era una fiesta. Aburridos por el mal desempeño del equipo, los hinchas organizaron un improvisado festejo para un caballero que cumplía 65 años. La hinchada del RoDeTe aplaudía feliz.
Corrian los 39 minutos cuando Lisewski volvió a anotar. Pero tuvo la caballerosidad de pedirle disculpas a Mateus por estar arruinándole la carrera.
Los hinchas del RoDeTe ya ni festejaban los goles, seguían de joda en el cumpleaños que se estaba dando en la tribuna. Había empezado a correr el vino y junto a unas pastillas del corazón que donó el agasajado, las alucinaciones no tardaron en llegar. El 0 - 5 pasó desapercibido.
Así fue como sonó el silbato que indicaba que la primer parte de esta matanza había llegado a su fin. Cada uno a sus vestuarios a hacer lo que sea que se haga en los vestuarios.
Durante el entretiempo se lo vio a Centrángolo, el contador y buffetero del club, dándole precisas instrucciones al perro Toledo quien supo llevar en su hocico una bolsa con 5 Guaymallén de chocolate, 7 de dulce de leche y 2 de fruta junto con una nota que, según trascendió, decía "basta por favor". Toledo y su carga entraron al vestuario visitante y salió minutos después sin la bolsita.
Fue extraño ver salir a los jugadores visitantes con la boca manchada de chocolate, pero a su vez, fue un alivio. La plegaria había sido aceptada, de la misma manera que la ofrenda.
El resto del partido transcurrió entre bromas que los jugadores del RoDeTe se jugaban entre sí, como por ejemplo atarse los botines entre sí para ver quién se caía primero, o competencias para determinar quién le daba al pelado de la tribuna con una escupida.
Mientras, los muchachos del Minerva aprovechaban los espacios vacíos e intentaban convertir. Ni así hubo manera.
El partido finalizó con un humillante 0 - 5. No hubo tiempo para echar culpas, ya que el arquerito Mateus tuvo que ser internado de urgencia por presentar un complicado estado de deshidratación.

Club Social y Deportivo Minerva felicita al RoDeTe FC por las implacables victorias.
(y promete venganza)
(y promete venganza)


No hay comentarios:
Publicar un comentario