Esta mañana los jugadores se levantaron con una mirada llena de lagañas y esperanza. Denis Lawrence se incorpora al plantel del club para trabajar en conjunto con Angelino Ieltxu en el entrenamiento de estos maderones que se dicen jugadores de fútbol. Denis, un entusiasta joven hijo de inmigrantes estadounidenses, criado en la mítica calle redonda de Parque Chas.
Pero sus credenciales no bastaron para evitar la tristeza de los jugadores cuando no se apersonó a las 10 de la mañana en el club.
Afortunadamente, el comité de bienvenida no era más que los jugadores tomando mate sentados en cajones de cerveza; ya que Denis Lawrence no se apersonó.
Llegadas las 11 de la mañana, el cuerpo técnico y los jugadores se percataron de un murmullo creciente que venía de la cancha. Alertados por ésto, mandaron a Tito (el Encargado de Mantenimiento y Maestranza) para que vea qué pasaba. Volvió a toda velocidad, si tomamos como toda velocidad a los espasmódicos pasos que puede dar una tipo con 74 años bastante mal llevados.
Entre inhalación y exhalación una sóla frase era la que pugnaba por salir de su garganta. Y finalmente, estertórea logró salir: "Tienen partidos, pelotudos!".
Salieron todos a la cancha como estaban sin calentar, e incluso, algunos en chancletas.
Y así fue como un 1 - 3 abajo se plantó en el cartel hecho con un pizarrón que usamos a modo de contador de goles. El Piruania se aprovechaba de nuestras debilidades, desinteligencias y calzado poco ortodoxo. Y lo bien que hacía.
No hubiera sido tan malo si no fuera porque a los 31 minutos un pertinaz defensor del Piruania United rozó con su rodilla el muslo derecho de Joel Bastian. No sabemos qué estaban haciendo, pero lo cierto es que Bastián quedó muy dolorido. Pero se la bancó y terminó el partido.
Si algo le faltaba a este pibe es una lesión... como si fuera poco ser cada día un poco más desastre.
Las 19.00 hs. nos encontró unidos y preocupados en la puerta del estadio del Piruania United. La realidad es que queríamos quedarnos en el club... un poco esperando a Denis Lawrence porque no queríamos que se perdiera y otro poco para que no nos vuelvan a bailar.
Pero estoicos y valerosos nos presentamos.
Bastian no tuvo más opciones que entrar a la cancha. Hizo un pequeño berrinche aduciendo que le dolía, pero Tito le hizo un poquito de sana sana colita de rana a patadas en el orto. Fue suficiente para que Joel depusiera su infantil actitud.
Tan picante quedó el delantero, que rengo y todo a los 2 minutos clavó un gol. El Piruania aprendió a no subestimar al rival.
Y tan buenos alumnos fueron que durante los 89 minutos restantes se encargaron de probar las habilidades del cada vez más afianzado arquerito Mateus. Sólo 4 pelotas traspasaron su valla. Las suficientes para que el Minerva perdiera por 1 - 4. Cómo es la vida de relativa...
Pero sus credenciales no bastaron para evitar la tristeza de los jugadores cuando no se apersonó a las 10 de la mañana en el club.
Afortunadamente, el comité de bienvenida no era más que los jugadores tomando mate sentados en cajones de cerveza; ya que Denis Lawrence no se apersonó.
Llegadas las 11 de la mañana, el cuerpo técnico y los jugadores se percataron de un murmullo creciente que venía de la cancha. Alertados por ésto, mandaron a Tito (el Encargado de Mantenimiento y Maestranza) para que vea qué pasaba. Volvió a toda velocidad, si tomamos como toda velocidad a los espasmódicos pasos que puede dar una tipo con 74 años bastante mal llevados.
Entre inhalación y exhalación una sóla frase era la que pugnaba por salir de su garganta. Y finalmente, estertórea logró salir: "Tienen partidos, pelotudos!".
Salieron todos a la cancha como estaban sin calentar, e incluso, algunos en chancletas.
Y así fue como un 1 - 3 abajo se plantó en el cartel hecho con un pizarrón que usamos a modo de contador de goles. El Piruania se aprovechaba de nuestras debilidades, desinteligencias y calzado poco ortodoxo. Y lo bien que hacía.
No hubiera sido tan malo si no fuera porque a los 31 minutos un pertinaz defensor del Piruania United rozó con su rodilla el muslo derecho de Joel Bastian. No sabemos qué estaban haciendo, pero lo cierto es que Bastián quedó muy dolorido. Pero se la bancó y terminó el partido.
Si algo le faltaba a este pibe es una lesión... como si fuera poco ser cada día un poco más desastre.
Las 19.00 hs. nos encontró unidos y preocupados en la puerta del estadio del Piruania United. La realidad es que queríamos quedarnos en el club... un poco esperando a Denis Lawrence porque no queríamos que se perdiera y otro poco para que no nos vuelvan a bailar.
Pero estoicos y valerosos nos presentamos.
Bastian no tuvo más opciones que entrar a la cancha. Hizo un pequeño berrinche aduciendo que le dolía, pero Tito le hizo un poquito de sana sana colita de rana a patadas en el orto. Fue suficiente para que Joel depusiera su infantil actitud.
Tan picante quedó el delantero, que rengo y todo a los 2 minutos clavó un gol. El Piruania aprendió a no subestimar al rival.
Y tan buenos alumnos fueron que durante los 89 minutos restantes se encargaron de probar las habilidades del cada vez más afianzado arquerito Mateus. Sólo 4 pelotas traspasaron su valla. Las suficientes para que el Minerva perdiera por 1 - 4. Cómo es la vida de relativa...


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