lunes, 27 de agosto de 2007

Bienvenida

El plantel llegó al club con el amargo sabor de la derrota todavía rondando sus paladares. Y ahí, en la puerta al lado de nuestro (porque ya nos encariñamos) perro Toledo estaba paradito como un dandy, el nuevo entrenador.

No lo recibimos con los brazos abiertos por dos motivos:
1) El tipo llegó 10 horas tarde. Adujo una manifestación a la altura de Tribunales. Poco nos importa
2) No nos pudimos bañar al finalizar el partido porque el Piruani "misteriosamente" se quedó sin agua caliente. No quedaba bien manifestarle nuestro afecto cuando olíamos como verdaderos cerdos.

Las demostraciones de cariño por parte de Toledo fueron más que suficientes para demostrarle nuestro aprecio.
Aunque, ahora, al ver como Toledo lo sigue a Lawrence por todos lados, sospechamos que sus anteriores demostraciones de cariño no eran otra cosa que un desesperado pedido de rescate. No es tan descabellado este pensamiento, ya que el perro vive alimentado a sobras y esporádicas ratas que él mismo se encarga de proveerse. Todo no se puede.


No hay comentarios: